El dolor de cadera, también llamado dolor coxofemoral por la articulación entre el fémur y la pelvis, es una causa frecuente de limitación para caminar, especialmente a partir de los 50 años.
Síntomas del Dolor Coxofemoral y Pélvico
El paciente suele referir dolor en la ingle (más que en el glúteo, como muchos creen), que puede irradiarse hacia el muslo o la rodilla. Empeora al caminar distancias largas, al subir escaleras, al levantarse de una silla baja o al girar la pierna hacia adentro (por ejemplo, al ponerse los calcetines o los zapatos). También es común la rigidez matutina y una sensación de “chasquido” o bloqueo al mover la cadera. La causa más frecuente es la artrosis de cadera (desgaste del cartílago), aunque en personas jóvenes y deportistas puede deberse a pinzamiento femoroacetabular o a lesiones del labrum (cartílago en anillo que rodea la cadera). Se estima que la artrosis de cadera afecta hasta a 1 de cada 4 personas en algún momento de su vida.
Tratamientos sin Cirugía
Antes de considerar un reemplazo de cadera, existen alternativas mínimamente invasivas:
Fisioterapia dirigida: fortalece los músculos que estabilizan la cadera y mejora el rango de movimiento.
Infiltración guiada por imagen (corticoide, ácido hialurónico o PRP): se aplica directamente dentro de la articulación coxofemoral, reduciendo el dolor y la inflamación con gran precisión.
Bloqueos nerviosos selectivos: útiles cuando el dolor pélvico se relaciona con nervios comprimidos (como el nervio obturador o el femorocutáneo), permitiendo un tratamiento dirigido a la causa exacta.

¿Cuándo Consultar?
Si el dolor de ingle o cadera limita caminar, subir escaleras o interrumpe el sueño, una evaluación especializada en manejo de dolor ayuda a identificar la causa precisa y a definir el tratamiento más adecuado antes de pensar en cirugía.
Notas de optimización: incluir imagen con alt text “dolor-de-cadera-articulacioncoxofemoral.jpg”, enlace interno a servicios de manejo de dolor, y CTA final para agendar
